Introducción

Hace aproximadamente 2,5 millones de años nació el género homo que con el tiempo ha ido evolucionando hasta llegar a nuestra raza, el homo sapiens. Los cambios en nuestra especie a lo largo de todos estos siglos han sido significativos, sin embargo lo que no ha cambiado demasiado es el planeta en el que habitamos.

Desde tiempos remotos los hombres se han sentido atraídos y fascinados por los misterios de la tierra; ¿por qué quema el fuego?, ¿qué habrá más allá de los mares?, ¿cuál será la montaña más alta?, ¿y la cueva más profunda? Todas estas y muchas más son preguntas que nos hemos hecho desde tiempos inmemorables, y por cuyas respuestas mucha gente ha sacrificado su tiempo, esfuerzo, y en ocasiones hasta sus vidas.

Es incluso probable que muchas religiones y creencias, según las cuales se rige el día a día de muchos de nosotros en el siglo XXI, hayan nacido de esta necesidad de los hombres por saber que se esconde detrás de los misterios de la naturaleza, y es que la curiosidad del ser humano es a la vez una de sus armas más potentes y uno de sus puntos más débiles.

Algunas de estas respuestas las hemos encontrado gracias a la ciencia, otras por casualidad, y muchas otras aún no han sido descifradas. Nuestro planeta sigue siendo un intrigante y fascinante enigma que nunca dejará de sorprendernos.

Durante mucho tiempo uno de estos enigmas fue sin duda él por qué el cielo se volvía de colores en ciertos lugares y en ciertas épocas, lo que hoy en día conocemos como la Aurora Boreal. Las teorías sobre el porqué de este fenómeno fueron varias: empezando por su atribución a los dioses y pasando por la creencia de que era la luz del centro de la tierra que se escapaba por unas aberturas que la corteza terrestre tenía en sus puntos de latitud cero, norte y sur, hasta llegar a la explicación actual por la cual los colores son una reacción química producida por los vientos solares en combinación con elementos de nuestra atmósfera como el oxígeno o el nitrógeno y las bajas temperaturas.

Lo cierto es que aún a día de hoy cuando contamos con una explicación científica 100% satisfactoria este fenómeno no deja de sorprendernos y son muchos quienes recorren el mundo entero para poder admirarlo durante unas pocas noches, y es que aunque el misterio haya sido resuelto, el efecto mágico que estas luces tienen sobre quienes las observan sigue siendo igual de potente que el día en que se vieron por primera vez.

Propuesta

En esta ocasión nos gustaría proponer un proyecto que nos ayude a reencontrarnos con nuestro ser más primitivo y a crear un vínculo con la naturaleza que nos rodea que puede ser difícil de encontrar en nuestros hábitats urbanos diarios.

Un observatorio boreal situado en una de las latitudes más extremas habitadas por el hombre, rodeado de frondosos e interminables bosques y naturaleza en su estado más puro. Un lugar donde uno pueda retirarse durante unos días para desconectar por completo de las rutinas diarias y sumergirse en una experiencia de observación, relajación y aprendizaje.

Emplazamiento

Qué mejor lugar para el emplazamiento de un proyecto tan especial que Rovaniemi, Finlandia.  Rovaniemi se encuentra en el círculo polar ártico y es capital de la Laponia finlandesa.  Es la última parada hacia el norte del sistema de ferrocarriles finlandés y supuesto lugar de residencia de Santa Claus. Un lugar donde la aurora boreal se hace visible hasta 200 veces por año.